Guía
Silencios
Un silencio para las notificaciones. Nunca para la vigilancia, y siempre tiene final.
Paso a paso
- Alertas → Silencios → + Nuevo silencio.
- Motivo, y es obligatorio: qué trabajo se está haciendo y dónde está apuntado. Quien se encuentre esta ventana a las tres de la mañana no vas a ser tú.
- Ámbito y Valor: un host, un grupo, un tipo de comprobación o una etiqueta. En blanco silencia todo, que casi nunca es lo que querías.
- Empieza ahora, dentro de una hora, dentro de cuatro o mañana. Caduca tras lo que quieras entre treinta minutos y siete días. No hay «nunca», a propósito.
- Para el trabajo que vuelve, marca Repetir esta ventana: los días en que se abre, la hora a la que empieza, cuánto dura y la zona horaria en la que se lee ese reloj, para que la ventana sobreviva a un cambio de hora. Repetir hasta es el último día en que se abre; la caducidad de arriba sigue terminando el silencio entero.
- La lista es Activos ahora, Programados y Caducados. Editar alarga o acorta una ventana y Levantar la termina ya; las dos conservan el registro de quién la abrió y por qué.
Un silencio no es atender
También hay un botón Silenciar en un incidente, y hace una sola cosa: parar los avisos de esa historia. El incidente se queda abierto y sin atender, y un escalado que estuviera subiendo se cancela, así que nadie puede saber por la pantalla que lo tienes tú.
Si lo estás llevando tú, pulsa Atender. Ese es el que dice que hay una persona encima, para las repeticiones y deja tu nombre.
Lo que más se falla
El silencio sin final, inventado a base de alargar la misma ventana por cuarta vez. Los silencios eternos son la forma en que se apaga la vigilancia sin que nadie decida apagarla. Si una comprobación hace ruido todas las noches, la respuesta es la ventana repetida de arriba; si hace ruido para siempre, la respuesta es una espera más larga en la regla, o ninguna regla.
Por dónde seguir
Después, la rotación a la que van de verdad esos avisos.
